Como tenía serios problemas para volar la cometa en estático cuando soplaban vientos fuertes me puse a estudiar las diferentes opciones de crossover y me decidí por un modelo que llevaba dos poleas muy cerca de los extremos de la barra, unidas o atadas a los cabos en los que se enganchan las líneas de potencia, del otro extremo de estos cabos saldrían otros que, tras pasar por su polea correspondiente, servirían para atar las líneas de freno. Aunque suene como un trabalenguas, me decidí por este modelo por ser el de construcción más sencilla.
Una imagen vale más que mil palabras.
La medida de los cabos de potencia y freno están hechos a ojo. Partiendo de la medida original de los cabos de potencia que ya venían con la barra uní los cabos de freno pasándolos por las poleas de forma que quedasen a la misma distancia de la barra que los cabos de potencia.
Uní los cabos de freno con un cabo azul al que le hice un nudo en la mitad. A este nudo le até otro cabo del mismo color que metí por el pasador que se encuentra en la mitad de la barra. A la barra le acoplé un cabo de arnés para ir más cómodo cuando sopla fuerte y la cosa quedó así.
Como ya he diho, el modelo de barra por el que me decidí es el más sencillo de todos con diferencia, así que las primeras pruebas que hice fueron con material que tenía por casa. Utilicé dos poleas muy malas que comprara hace unos años para hacer las primeras pruebas. Después de varias experiencias tanto con vientos fuertes como flojos en las que la barra me transmitió muy buenas sensaciones, decidí cambiar las poleas por unas mejores, pues las que tenía se atascaban y me obligaban a hacer movimientos bruscos para manejar la cometa.
Me compré unas poleas baratas en una tienda de efectos navales y, con un cordino que encontré en una playa las até a los cabos de potencia muy cerca de su unión con la barra.
Ahora la barra va como la seda, con movimientos muy suaves se puede controlar la cometa, incluso con vientos fuertes.
El efecto que la barra crossover tiene sobre las cometa es que, en condiciones de viento fuerte las hace muy manejables y más lentas en los giros y en condiciones de viento flojo es muy fácil manejarla, aunque también más aburrido que con los mandos.
La he probado tanto con la radsail pro 3m como con una blade II 2m que compré en ebay y las sensaciones han sido muy buenas con las dos.
Como puedes comprobar, construir una barra crossover es muy fácil y te permitirá manejar la cometa con vientos fuertes tanto en estático como rodando, con la posibilidad de utilizar arnés e ir más cómodo.
Supongo que a medida que se coge experiencia este tipo de barras se usa cada vez menos, pues para la brida fija son más divertidos los mandos. Pero para el proceso de aprendizaje te da mucha seguridad y te posibilita avanzar más rápido.
El sábado por la noche no lo tenía claro. La gente se dividía en dos grupos, unos para bajar el Sor clásico y otros para coger unas olitas en Pantín o Villarrube. Este año aún no he bajado ningún río y me apetece un montón, pero el “sentidiño” me susurró al oído que lo mejor sería no arriesgarse a meterse en el río, ya que si el hombro no me respondía después del parón, dejaría colgado a todo el grupo para ayudarme a salir. Además, después de tanto rato sin tocar el kayak, no me sentía seguro como para un Sor clásico. Así que quedé con los que se decidieron por la playa. Como siempre llegué con tiempo a Pantín, mucha lluvia pero unas olas estupendas, sólo había un surfero en el agua, así que decidí esperar a que llegase el resto del grupo. Al rato de estar esperando en el coche paró de llover, así que cogí la radsails pro 3m para pasar el rato. Apenás pude disfrutar, pues cuando llevaba unos diez minutos volando la cometa, volvío a llover. Así que tocó recoger a toda prisa y volver al coche. Como ya pasaban de las 11 me acerqué hasta Villarrube para ver si los compañeros se decidieron por esta playa. Cuando llegué no había nadie en el aparcamiento, en la playa sólo se veía a dos moteros acuáticos y olas pequeñas y tendidas. Tocó volver a Pantín, la gente seguía sin aparecer, así que llamé por teléfono. Estaban en Lago comprobando como estaba el mar. Parece ser que allí se formaba alguna que otra barra, así que nos decidimos por Pantín. Al rato llegaron Juan con su ZG 54 y Jorge con su Fluid Flirt y nos pusimos en marcha. Al comenzar, las olas venían muy ordenadas y suaves, así que conseguimos alguna que otra cabalgada, pero nada de figuras. A la media hora la cosa cambió radicalmente y el mar se desordenó por completo. Jorge y Juan decidieron salir un rato hasta que se calmase el asunto. Yo seguí peleándome con las olas y cogí un par de ellas con mucha fuerza que me empujaban de forma incontrolada, hasta que en un despiste me metí en un cerrojo que me dio unos cuantos meneos. En fin, que como se suele decir “chupé las del pulpo”. Al rato las olas volvieron a ordenarse pero seguían manteniendo la fuerza. Así que nos fuimos “al turrón” y comenzó la diversión de verdad, olas de un metro y medio a dos metros y medio, con paredes casi verticales que nos permitieron botar y practicar los blunts. A mi me salió el primer amago de blunt de derecha y varios de izquierda bastante decentes. También disfruté viendo a Jorge marcando un blunt espectacular y las cabalgadas de Juan con algún que otro cartwheel.
Blunt según David Arnau
Cómo hacer un Cartwheel
Cuando estábamos enfaenados llegó Javier con el “Ferrari”. Una Mega Neutrón roja preciosa que coge las olas ella sola. Da gusto ver como se desliza por el valle de la ola.
Cuando llegó la ola del día me emocioné tanto que no levanté la proa lo suficiente para deslizarme por la pared. Clavé la proa en la pared y se me vino la ola encima. Cuando me quise dar cuenta estaba otra vez sobre la g-force, totalmente estabilizado. Entre un momento y el otro la ola me había hecho un loop perfecto. Mi primer loop y yo sin enterarme… En fin, fue una gran sesión en la que volví a sentir esas increíbles sensaciones que ya conocéis. Lo mejor de todo fue que el hombro respondió a la perfección, incluso en alguna que otra sacudida fuerte, así que puedo afirmar que ya está totalmente recuperado. Al salir Javier empezó a comentar que teníamos que animarnos para hacer un campeonato o una macro quedada. Nos fuimos a casa Robles para darle unas vueltas al asunto con la ayuda de unos callos. Las conclusiones del debate fueron las siguientes. Empezar organizando una quedada. No sólo de kayak surf, si no de kayak en general. Todo aquel que le guste el kayak o tenga curiosidad por probar uno o informarse que se acerque a la MACROQUEDADA!! Día: Sábado 7 de junio. Hora: 10:00 Lugar: Playa de la Fragata. Os esperamos a todos allí!!
Vaya via crucis el de semana santa. Decidí inaugurar en Pantín con marea baja, la eskimo y el furnace creek, esperando que apareciesen los del grupo de kayak para coger unas olitas. Viento muy racheado que oscilaba entre los 2 y los 8 nudos. La eskimo con toda su potencia hacía lo que podía, tan pronto estaba tirando de mi como un tractor como de repente se desventava y caía a plomo. Pero como es un cometón algo iba haciendo. No me atreví a probar con el mtb por que me temía que cuando la cometa se desventase no me daría tiempo a parar para recuperarla antes de que cayese. En estas circunstancias estuve un buen rato hasta que noté un tirón fuerte en el arnés y sentí ese gran lift que tiene esta cometa. Vi para el suelo y aprecié que estaba muy alto, aunque no me atrevo a decir ninguna altura concreta. Seguro que exageraría. El caso es que en todo momento me sentí seguro y con la cometa controlada. Me fijé que me dirigía a las dunas e intenté cambiar el rumbo de vuelo, justo cuando comencé a girar sentí otro tirón y volví a ascender, con la mala suerte de que con la impresión no corregí el giro si no que lo continué. La cometa entró en potencia, sentí un tirón fuerte de frente y caí muy rápido por lo que no pude mantener el equilibrio en la recepción. Al caer intenté girar para hacerlo de espaldas (llevaba el protector) pero iba tan rápido que me quedé a medias y caí de costado golpeándome la cabeza. Menos mal que llevaba casco y todo quedó en un susto. Aunque con el golpe las gafas de sol me hicieron un corte al lado del ojo izquierdo y tuve una pequeña rotura de fibras en el hombro del mismo costado. Estuve un rato en estado de shock sin ser capaz de levantarme. Cuando lo conseguí saqué el anemómetro marcaba entre 6 y 16 nudos. Comprobé la distancia que había entre las marcas donde despequé y las de la recepción. ¡Volé 25 metros, ni más ni menos! Intenté probar de nuevo pero casi consigo otro viajecito así que desistí y me fui al coche, donde me di cuenta del corte al verme en el espejo retrovisor.
Así que decidí ir a un centro de salud para que valorasen la gravedad de la herida y me la limpiasen, con la idea de acercarme después a Penapurreira para charlar con la gente que había quedado allí. Me acerqué hasta el centro de salud de As Pontes donde me atendieron muy amablemente y me dijeron que no me preocupase por el corte, pues era pequeño y superficial.
Después seguí con mi via crucis particular. No sé cuantos kilómetros le metí al coche, pero no fui capaz de llegar a la campa de Penapurreira aunque conseguí verla desde diferentes ángulos. Otra vez será. Por la tarde, ya en casa, le cambié las poleas a la barra cross over casera, por que las que tenía de antes iban muy recias y me obligaban a hacer giros bruscos. Al día siguiente me fui a Pantín con la ilusión de probarla aunque no tuve más remedio que ir con la marea alta. Así que estuve un buen rato haciendo surcos con la rad 3 manejándola con la barra. Ahora va de maravilla, el cambio de poleas mejora todas las sensaciones de vuelo. Estoy encantado con mi barra casera. Al día siguiente, otra estación de mi via crucis, decidí probar con el kayak en Villarrube, pues el mono ya era muy fuerte. Nada más meterme comprobé que me resultaba imposible remar con el dolor de la rotura de fibras del hombro, así que a recoger todo y para casa. Cuando estaba en plena faena cayó un granizo bestial acompañado de fuertes vientos que me obligó a parapetarme detrás del coche. Así que decidí que hasta que la semana santa acabase y mi hombro estuviese recuperado no volvería a meterme en ningún fregado. Así que a día de hoy aún estoy esperando que lleguen unas buenas condiciones para retomarlo amigablemente sin sobresaltos. A pesar de todo, creo que aprendí varias cosas estos días que me servirán para seguir avanzando en mis vicios.
La previsión no era maravillosa, pero la dirección del viento era buena para hacer mi primera visita cometera a Sabón. Siempre oí hablar bien de este spot, pero yo le tengo algo de manía por que la última vez que fui con el kayak, el mar estaba tan sucio que nos tuvimos que ir antes de tiempo. En otra ocasión que fui en verano, me encontré con que no había nadie en la playa; me dirigí al puesto de los socorristas para preguntar el motivo y me respondieron que el baño estaba prohibido por la contaminación de la playa. En fin, sin comentarios.
Cuando llegué el anemómetro marcaba una media de 5 nudos, entre cuatro y medio y seis y medio. Tenía tantas ganas de volar la eskimo que ni me lo pensé. Lo cierto es que se puede decir que con este viento ya tira bastante, pero como la marea aún no estaba muy baja, no pude rodar por que el mtb se hundía en la arena. Así que estuve practicando y dando pequeños saltos, aunque pude aprovechar alguna racha (llegué a medir siete nudos y medio) para hacer algún salto decentillo. Cuando la marea me permitió rodar pude comprobar por fin lo que es rodar con de-power. Al principio estaba bastante acojonado y no era capaz de arrancar, pero a medida que fui cogiendo confianza pude aprovechar mejor el viento e hice unas buenas rodadas y ¡mis primeras ceñidas! La sensación fue muy agradable, al comprobar que con un poco de viento ya soy capaz de manejar la cometa y rodar; eso sí, en las ceñidas parando cada dos por tres y de vez en cuando recurriendo a los kiteloops para que la cometa no perdiera fuerza o se saliese de la ventana. También me pegué unas buenas leches, en una de ellas pasaba un paisano a mi lado y salió corriendo a socorrerme. Lo tranquilicé rápidamente y le dije que esas tortas son el pan nuestro de cada día para los que estamos aprendiendo. Me gusta mucho como se comporta la eskimo en las caidas, nunca se me fue al suelo y la recuperé sin problemas. En resumen, fue una tarde en la que aprendí mucho y disfruté más. Estuve casi tres horas y paré por que ya no quedaba luz para seguir. Como anécdota decir que tuve la ocasión de ver a un kitesurfer con la FS psycho 17m. Impresionante cometa y como tiraba con los cinco nudos, una enorme estabilidad y noble en los movimientos, tengo unas ganas locas de probar una de esas para ver si son ciertas las maravillas que hablan sobre esas cometas.
Ya hace que no escribo nada en el blog, lo cierto es que en los últimos dos meses las condiciones meteorológicas, laborales y familiares no se han puesto de acuerdo para que sucediesen cosas destacables; pero creo que si reúno todas las experiencias de estos dos meses tendré información para un post decentillo.
Durante este tiempo lo primero que hice fue quedar con Mighello para sacar el autobús (ocean duo), el primer intento fue un sábado en el que nos acercamos hasta Doniños, pero el mar estaba demasiado revuelto y nos tuvimos que aguantar, para pasar el rato se nos ocurrió sacar la rad pro 3m, pero como no había ni brisa sólo tuvimos tiempo para que Mighello practicase un poco el despegue. Así que nos rendimos y decidimos pasar el resto de la tarde con la familia.
Al día siguiente nos acercamos hasta Pantín, las condiciones eran mejores que las del día anterior, pero ni mucho menos las idóneas para que Mighello se mojase después de varios meses en el dique seco por una hernia. De todas formas decidimos entrar para remar un poquito. Poco pudimos hacer ya que entre el mar desordenado y las fuertes corrientes fue imposible surfear ninguna ola decentemente. Así que sólo conseguimos hacer algo de esfuerzo e irnos cansados para casa.
Yo posando con el autobús y Aisha, la perrita de Mighello.
Mighello con Aisha
El domingo siguiente tuve un día suave pero completo en Villarrube, por la mañana y a primera hora de la tarde con vientos muy flojos estuve volando las cometas, conseguí volar durante bastante tiempo la eskimo, aunque sin parar de remar, siendo imposible rodar, aunque lo intenté en un par de ocasiones. A media tarde le tocó a la G-force darse un baño y, a pesar de remar solo, fue una de las mejores sesiones de esta temporada, olas de metro y medio en la tercera rompiente que te permitían enlazar rompientes hasta la orilla y con facilidad para el remonte, así que me pasé toda la tarde surfeando sin parar y enlazando rompientes; aunque sin poder sacar ninguna figura aerea, pues el potencial de las olas no daba para más que darse un paseo sobre ellas.
Pero no todo podía salir bien, al llegar a casa y recoger el material me di cuenta que, con las prisas para recoger las cometas y sacar el kayak, me había dejado la barra en la playa; esa noche casi no pude dormir. Al día siguiente fui hasta la playa y tuve la suerte de encontrar la barra, aunque sin las líneas. Me fui al Decathlon para aprovechar las ofertas que tienen y hacerme con un nuevo juego de líneas; eso sí, nada que ver con las originales de Gin. Durante este tiempo me he aficionado a sacar las cometas entre semana, aprovechando el paseo nocturno de Tana, nuestra pequeña schnauzer. Me voy hasta Bens. He hecho pruebas con ambas cometas, aunque la que más he podido disfrutar ha sido la Radsail. He hecho varias pruebas con mi barra crossover casera y estoy más que satisfecho con los resultados; la cometa vuela de maravilla a partir de los dos nudos. También la he probado con vientos huracanados, un día incluso tuve que estar todo el rato tumbado para no salir disparado detrás de la cometa y la fuerza del viento era tal que sólo fui capaz de levantar la cometa una vez. Más adelante postearé una revisión de la barra, con sus fotos. Hace un par de fines de semana la previsión para el mar era muy buena, así que fui directo a Pantín, pero para mi sorpresa estaba bastante pasado y me encontré con un grupo de surferos con cara de poker viendo la fuerza de las olas y la espuma, no valía la pena meterse. Así que vamos para Villarrube, donde la impresión era que las olas no daban la talla, además de estar la marea baja de todo. Ante este panorama, decidí encomendarme a Eolo y saqué las cometas y el mtb ante la curiosidad de los chavales de la escuela de surf de Pantín que se reunieron ese día en Villarrube. Me fui con ellos a la playa para comprobar que Eolo no estaba por la labor, así que me senté a observar las clases de surf y a esperar que la marea subiese. Ya sabéis que en estas circunstancias el tiempo pasa demasiado despacio; así que para no agobiarme decidí volver a Pantín por si la situación cambiaba, pero ya os podéis imaginar que los milagros no suceden a menudo y la situación era la misma. Así que de vuelta para Villarrube y otra vez a esperar. Cuando la marea estaba casi mediada decidí sacar el kayak, aunque la posibilidad de coger olas parecía inexistente, más aún si teníamos en cuenta que en el agua había dos grupos de las escuelas de surf y otro de surferos locales. Muy poca playa quedaba para un piragüista solitario. Pero como las ganas pueden más que todo eso, preparé el equipo y ¡a remar! ¡Qué grata sorpresa! Me colé entre los dos grupos de las escuelas en el único pico que quedaba libre. Y empezaron a levantarse paredes de entre un metro y metro y medio, que me sirvieron para entrar en calor. Después me desplacé a la derecha de la playa y me situé en un pico muy cerca de uno de los grupos de las escuelas de surf. Allí empezaron a formarse unas preciosas paredes que te permitían surfear un rato y después, aprovechando la espuma o la verticalidad de la pared, intentar alguna figura. Sólo conseguí un par de blunts decentes; pero uno de ellos delante de las narices de los chavales de las escuelas que lo celebraron con gritos y exclamaciones. Esas cosas que te hacen sentir bien. Después de una sesión agotadora recogí el material y me fui feliz para casa. Ahora sigo esperando reunirme con mi grupo de colegas de Ferrol para divertirme con las olas y que entren buenos vientos para darle caña a la eskimo. Aunque no puedo quejarme desde que descubrí el parque de Bens. Lugar ideal para dejar a Tana divertirse con otros perros y aprovechar para probar cosas con las cometas.
Falta poco para que mi cuarto aniversario en el kayak surf. Mi primera experiencia fue con un amigo, Peibol. Se había comprado una ocean dúo con la que me dijo que, cuando encontraba algún atrevido que le ayudase a remar, cogía olas. Mi desconfianza fue total y mi cara de incredulidad le animó a retarme, así que un buen día me fui con él a Doniños y me bauticé es estas lides. La experiencia fue increible, aunque no cogimos más de tres olas en una tarde. A partir de ese momento sólo pensaba en quedar con Peibol para coger olas. Con nosotros solían venir Luís y Miguello así que, en unos meses, me compré otra ocean duo para poder hacer piques los cuatro y no tener que turnarnos.
De izquierda a derecha: yo, Mighello, Ghüey y Peibol antes de remar en A Lanzada.
Nos pasamos un año y medio dándole caña a los "autobuses" hasta que las sensaciones no eran suficientes y cada vez era menor la frecuencia con la que salíamos a coger olas. Me empecé a informar de que tipos de práctica del kayak surf existían en España y sobre si era recomendable salir solo a disfrutar de las olas. Después de mucho buscar por internet, probar algunos barcos que estaban a la venta en el mercado de segunda mano y gracias a los consejos de gente que iba conociendo como Juan y Joaquín y de "foreros" del portal Kayak Online,me compré una Pyranha Sub 7 2ball en la sección de usados de Kayak Online. A partir de aquí empecé a quedar con Juan y Joaquín y a conocer a más gente que salía a remar en la zona de Ferrol Terra y A Coruña. El invierno pasado también me atreví a bajar algún que otro río. Las experiencias fueron muy intensas y divertidas y tengo pensado seguir con el descenso, pero el río me impone mucho respeto y prefiero esperar a hacerme con un creek para poder seguir la corriente. Los ríos que he bajado son el Belelle, el Sor y el Ulla en el tramo que desemboca en el embalse de Portodemouros. En el Sor incluso tuve la suerte de protagonizar la figura de la jornada con un Mistery que me salió cuando intentaba hacer una entrada para un loop; esta "hazaña" quedó registrada en el Rincón de Anxo Con la ayuda de todos ellos sigo aprendiendo algo cada fin de semana y a disfrutar de su compañía. Aquí os dejo un pequeño video demostrando nuestras "habilidades" con la ocean duo, una lokoy yo dando mis primeras paladas con la sub 7.
Después de un año con la Sub 7, probé una Dagger G-force 6.3. Las sensaciones fueron increibles, sentí que ese kayak era el que necesitaba para seguir progresando por su nobleza, su rápidez en el deslizamiento y su docilidad. En un mes ya tenía vendida la Sub 7 y mi flamante G-force en casa. Es un kayak increible que sigue dándome grandes sensaciones. Ahora estoy intentando afianzar el blunt de izquierda y probando algún que otro amago de cartwheel. Nunca seré un pro, pero me divierte aprender cada día un poco más.
Este mapa lo inició Miguelito, moderador de foro.cometas.info. Puedes ver el post del foro haciendo click aquí. Yo he hecho alguna aportación. Espero que sea de vuestro interés y que podáis aportar algo.